En tiempos muy difíciles para el patrimonio cultural tucumano, la restauración de una institución de más de un siglo siempre es bienvenida. La Biblioteca Nicolás Avellaneda, de Concepción acaba de celebrar sus 103 años de vida con la inauguración de los trabajos de refacción: el frente de la sede -se conservó el diseño original-, se levantaron dos alas nuevas en el edificio, salas multiuso, un salón de exposición, otro de informática y sanitarios. Ha quedado pendiente la reconstrucción de la sala de teatro.

La directora de Cultura de esa ciudad y ex presidenta de la entidad destacó la colaboración de los vecinos, empresas y la Municipalidad en las los trabajos encarados. “Nos falta el salón de teatro con camarines para completar un trabajo de recuperación edilicia y de funcionamiento que nos devuelve el orgullo de volver a contar con una biblioteca moderna y convocante”, afirmó.

La lucha para recuperar este histórico inmueble se remonta, por lo menos a una década atrás, cuando se hallaba en ruinas. En 2006 se intentó con poca fortuna recuperar el esplendor que había tenido alguna vez la institución creada en 1913. Su declinación tal vez se debió a los prolongados períodos de acefalía y otros problemas que impactaron en su funcionamiento. En septiembre de 2007, LA GACETA publicó que la princesa Máxima de Holanda se había comprometido a colaborar en la recuperación de la sede. El prestigioso arquitecto tucumano César Pelli había ofrecido su asesoramiento. La comisión directiva de la institución se aprestaba a iniciar en 2007 una campaña para reunir 1.000 socios y, con los recursos que se obtuvieran de la cuota, se iniciaría la reparación de los techos. La idea era transformar la biblioteca en un centro cultural, con una sala teatral, una sala de lectura más amplia y otras dependencias. En el proyecto, se contemplaba además la instalación un bar con salida a la calle con la idea de que, en algún momento, la institución pudiese autofinanciarse. “Todo va a depender de la ayuda y compromiso que asuma la comunidad. Estamos teniendo colaboración de empresas e instituciones privadas, pero hace falta mucho más para avanzar y cumplir con los objetivos. Hay que tener en cuenta que el edificio está en ruina y se lo tiene que reconstruir totalmente, salvo la fachada”, afirmó en esa oportunidad un directivo. En 2009, apenas tenía un centenar de socios. Se organizaron rifas, feria de ropas, entre otras cosas, para conseguir fondos.

El inmueble, sito en San Martín 1.659, que atesora 15.000 volúmenes, es considerado por los especialistas en patrimonio como “muy distintivo y singular entre los edificios del interior de la provincia y constituye un fuerte foco de atención dentro del paisaje urbano”.

Es poco frecuente que la tenacidad de ciudadanos tucumanos que han puesto todo su empeño para evitar que se destruya un elemento valioso del patrimonio. Recuperar la sede de una biblioteca antigua y además modernizarla, es un hecho que debería hacer sentir orgullosos a los concepcionenses, que podrían aportar un nuevo granito de arena para la reconstrucción de la sala teatral.

Desde todo punto de vista, es digno de elogio es el tesón de los directivos de esta entidad por volverla a la vida. Parafraseando un proverbio africano, podríamos decir que la muerte de un anciano (puede ser el patrimonio cultural), es como una biblioteca que se quema. En Concepción, se ha resucitado a una abuela.